martes, 17 de febrero de 2009
Empezemos
Nos venden noticias recicladas. Lo se una frase quizás demasiado dura para empezar. Pero es como lo siento. La información es nuestra religión, nunca faltamos a nuestra hora con el telenoticias, la misa, podemos entrar en cualquier momento y sentirnos informados, desde cualquier lugar del mundo, internet, móvil y la televisión nuestro nuevo santuario. Recibimos las malas noticias, en todas las posiciones y a veces con un ritual. No nos importa que alguien se este muriendo, que a miles de personas les hayan robado la vida, estamos sentados o estirados en frente de una pantalla que nos declara que ha llegado otra guerra. De los políticos escuchamos las frases que alguien ha decidido que serán las mejores para nuestra cabeza. No se nos pasa por la cabeza, que nos están mintiendo, porque aunque declaren que es verdad, lo siento no me lo creo. Nuestro nuevo cura es el periodista, los reporteros, los enviados de la inquisición a descubrir que pasa a nuestro alrededor. Nos declaran que ese día han muerto miles de personas, de fondo se escucha a un niño llorar, la reportera de pelo oscuro dice que ha acaba de perder a toda su familia, que se ha quedado solo en el mundo. Se queda quieta observando al niño, no lo abraza, no le da un trozo de pan un gesto, demasiado fácil para ella. Dicen que la unión hace la fuerza, que el amor es el destino, nuestro camino. ¿Por que lo hacen tan difícil? Alguien dice que es para hacerlo bien. Espero que te des cuenta que el “bien” ya no existe, los ángeles son los camellos de la felicidad, regalando su ultima raya de cocaína al mayor postor y las estrellas agotadas, se dedican a pasarse los días entre anfetaminas y alcohol intentando encontrar la solución al triste mundo que las rodea. Tu puedes decirme que el mundo es un buen lugar, pero podríamos jurármelo por tu vida, con un revolver encima de tu oreja derecha, diría que no. Sabemos que el mundo esta mal, pero nosotros mismos nos atamos la venda oscura en los ojos, dejando que todo pasa. Vivimos en un mundo muerte, quizás no queréis creerlo, pero andamos encima de un cadáver, que poco a poco va pudriéndose. Quizás pensáis que son las palabras duras de alguien que lleva mucho tiempo encerrada mirando el mundo cínicamente. Los reconozco soy cínica, sarcástica, aborrezco las mentiras, no me gusta el mundo y tengo alergia a la hipocresía; pero como el buen doctor que dice que fumar es malo, de vez en cuando le doy una calada a mi cigarrillo. La gente piensa que el mundo será un lugar mejor, ahora que en la casa blanca hay el último presidente esperado, un hombre que su piel no podía destacar más con la impoluta fachada. Y desde aquí declaro que las esperanzas que se han puesto en el, como tantas otras, se van a llevar una desilusión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario